Todas las madres y padres deben mantenerse atentos a la evolución de su hijo. Dar esa atención al desarrollo del niño, puede permitir detectar a tiempo alguna anomalía o posible problema.
Por eso, te contamos algunas señales de alarma que pueden aparecer desde el nacimiento del bebé hasta los 3 años de edad ya que, dependiendo de la etapa en la cual se encuentre tu niño, hay síntomas específicos que pueden presentarse.
¿Qué señales pueden presentarse hasta el año de edad?
Entre 0 y 3 meses: Algunos signos negativos son el poco establecimiento de contacto visual y que llore demasiado. Puede presentar movimientos oculares inusuales, tener una postura asimétrica y no dar respuesta ante estímulos auditivos.
Entre los 3 y 6 meses: Se debe observar si no usa ambas manos, la ausencia de instinto exploratorio y un permanente puño cerrado. En esta etapa es alarmante también si no interactúa mucho con otras personas y prefiere enfocar su atención en objetos.
Entre los 6 y 9 meses algunas señales son:
• No hay estabilidad al sentarse.
• Actitud de aislamiento y poco interés general.
• No mantiene la mirada fija.
• No llega a interactuar con los adultos.
• Ausencia de balbuceo.
• Presenta conductas repetitivas.
• No identifica personas de su entorno familiar.
Entre los 9 meses y 12 meses: Debes fijarte si logra sostenerse de pie al menos con soporte. El hecho de que haya un desorden en la alimentación y sueño es señal de alerta. También, otros motivos de preocupación son que no emita sonidos silábicos, que no logre imitar gestos y el mantenimiento de un patrón repetitivo la mayor parte del tiempo.
Desde los 2 hasta los 3 años de edad
Entre los 12 y 18 meses: Es preocupante que no pueda andar por su cuenta o que lo haga de forma inusual. De igual manera se debe estar atento si no señala con el dedo, no solicita ayuda, es agresivo, no se concentra en una actividad ni hace contacto visual.
Entre los 18 y 24 meses: Hay señales de alarma como la incapacidad para hacer torres que sean de dos a tres cubos, no poder sentarse solo en el suelo ni poder jugar imitando. Además de que no marcha de forma independiente o “normal”, así como la falta de interés por jugar con otros niños.
Entre los 24 meses y 3 años, algunas señales son:
• Se le dificulta levantarse del suelo independientemente, por lo que se apoya en muebles.
• No logra mantener una conversación.
• No ha aprendido a vestirse ni comer con cubiertos.
• No descifra lo que se le indica.
• El lenguaje se mantiene ausente.
• Emplea frases repetitivas con mucha frecuencia.