La obesidad en bebés se suele presentar por desconocimiento y por eso, la mejor manera de combatirla y prevenirla es informarse sobre la alimentación de los niños y el problema en sí. De esa manera se podrá adoptar en casa las medidas necesarias para que el pequeño tenga un crecimiento saludable
¿Cuándo debo preocuparme por el peso de mi bebé?
La Organización Mundial de la Salud (OMS) indica que un bebé puede considerarse obeso cuando supera en un 20% lo establecido en las tablas percentil. Por lo que, el hecho de que un niño sea algo regordete no quiere decir que de inmediato clasifica como obeso.
Para obtener una mejor orientación sobre el peso ideal de un niño y cuándo cierta cantidad es motivo de preocupación, vamos a conocer los kilogramos recomendados por edad:
• Recién nacidos: 3,4 a 3,53 kg.
• 2 meses y medio: 5,21 a 5,71 kg.
• 5 meses y medio: 6,98 a 7,62 kg.
• 8 meses y medio: 8,3 a 9,11 kg.
• 12 meses y medio: 9,7 a 10,47 kg.
Teniendo como guía estas cantidades por edad, si tú bebé permanece dentro de ese rango se encuentra con un peso saludable. En caso de superarlo o estar por debajo es señal de alerta y se recomienda consultar con el pediatra.
Posibles causas de la obesidad
En los bebés recién nacidos es poco probable que haya obesidad porque su dieta se basa en leche, ya sea materna o artificial. Sin embargo, a medida que pasan los meses y hay ajustes en la alimentación las probabilidades aumentan si no se realiza correctamente.
Hay varias posibles razones que conducen a la obesidad a temprana edad, incluso a veces se puede conseguir un factor genético involucrado. Pero una de las causas más habitual es la elección inadecuada de las comidas del bebé, por ejemplo:
• Dar porciones muy grandes.
• Ofrecer dulces.
• Introducir alimentos en la dieta antes de tiempo.
El desarrollo de la obesidad puede conducir a varios síntomas peligrosos para la salud del bebé e incluso en su desarrollo, ya que con tanto peso se les dificulta moverse, teniendo problemas para gatear o caminar, entre otras cosas. También los hace más propensos a padecer en un futuro diabetes, hígado graso y otras enfermedades, además aumenta las probabilidades de ser un niño y adulto obeso.
¿Cómo controlar el problema?
Prevenir la obesidad es la mejor forma de combatirla, para ello se debe comenzar desde el nacimiento del niño. Prioriza el cumplimiento de una dieta exclusiva con leche materna en los primeros 6 meses de vida, así se evita la ingesta de un alimento que propicie el aumento de peso.
Una vez que se comience la dieta con otros alimentos, hay que hacerlo progresivamente con opciones acordes y saludables. Lo que quiere decir que comidas poco nutritivas como la fritura deben evitarse para no fomentar la obesidad del bebé.
De igual manera, siempre es importante mantener al niño en control médico y consultar con el pediatra cualquier duda sobre su dieta. El especialista es el más indicado para informarte sobre las medidas más adecuadas a adoptar para el cuidado de tu bebé.
Foto de Henley Design Studio