El chupete es uno de los objetos más comunes en la crianza de un bebé porque a los padres les ayuda con diferentes tareas como ayudar al niño a calmarse o dormir; no obstante, siempre queda la duda ¿le hará algún daño? La realidad es que expertos tienen opiniones opuestas sobre ello, permitiendo ver quizá que se trata tan sólo de cómo se usa.
Aspectos positivos
La tranquilidad y relajación que ofrece a los niños el chupete es evidente. Les ayuda a sentir satisfacción y estar más felices mediante la acción de succionar. Debido a ese mismo efecto de relax que causa en los pequeños, resulta ser un buen aliado para el descanso; muchos padres optan por esta opción para que el bebé logre conciliar el sueño.
Además, le permite distraerse de eventos estresantes o que les genere miedo como citas médicas y análisis de sangres. Pero eso no es todo, porque también puede generar algunos beneficios para la salud como es el caso de los malestares causados en un vuelo.
Esto se debe a que las personas para regular las modificaciones de la presión del aire pueden usar dos alternativas sencillas: bostezar o tragar saliva. Un bebé no puedo hacerlo y el chupete es justamente lo que facilitará lidiar con ello.
También se cree que reduce la probabilidad de presentar el Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante, ya que el usar el chupete mientras duerme parece tener una asociación con el menor porcentaje de riesgo ante presentar dicho síndrome.
Posibles inconvenientes
Algunos especialistas han detectado negativas ante el uso del chupete como es el caso de perjudicar el proceso de lactancia materna. En caso de que el niño tenga un precoz acceso a este el niño no diferenciará entre el pecho y el objeto.
También se puede crear una dependencia hacia el chupete, creando situaciones como el llanto ante la ausencia de este o dificultades para dormir si no se usa. Otro posible problema a desarrollar es a nivel dental, al favorecer las malformaciones en esta área.
La mejor forma de utilizar el chupete
Se puede optar por aplicar ciertos métodos para evitar el presentar los problemas antes mencionados, como darle prioridad a la lactancia materna en los 6 primeros meses de edad del niño y evitar el uso del chupete en los primeros días de nacido.
Es preferible permitir el acceso al chupete hasta el año de edad. Algunas madres prefieren seguir usándolo para calmar al pequeño, pero es mejor buscar otras alternativas como las caricias y el contacto físico.
Para aquellas madres que siempre han optado porque el chupete no sea la primera respuesta ante situaciones de llanto o similar, será más fácil dejarlo a un lado. O en caso tal de que el bebé rechace el utilizarlo, no hay que forzarlo.
Foto: Sharon McCutcheon