Estarás de acuerdo en que todos los padres queremos establecer un vínculo maravilloso y cercano con nuestros hijos, pero ¿hasta dónde deberemos fomentar el apego de nuestros pequeños siendo su referente más cercano?
Fomenta un apego seguro
Para que los niños disfruten de una estancia sana y tranquila, es necesario que logre en un vínculo especial con sus padres. El apego seguro se fomenta a través de un lazo afectivo en el que los adultos puedan mostrarse atentos a las necesidades del niño, empáticos y con una gran favorabilidad para la escucha, lo que no significa que debas dejarte manipular y concederle todos sus caprichos.
En realidad, un apego seguro se caracteriza porque el pequeño se esforzará de alguna forma en mantener la proximidad de sus padres, buscar en tener con ellos un contacto físico y además emocional que se puede prolongar en el tiempo, cómo los abrazos o besos en la mejilla, e incluso se sentirá más seguro cuando tiene que explorar nuevos terrenos teniendo cerca a su figura de apego que puede variar entre los padres, abuelos o maestros, de acuerdo al momento en el que se encuentra.
¿Qué debes hacer para fomentar un apego seguro en tus hijos?
⇒ Intenta entender los estados emocionales de tu pequeño, trata de averiguar qué es lo que le sucede en el menor tiempo posible. No lo dejes llorar durante minutos o peor aún, en un lugar apartado porque crees que esto le hará desarrollar un carácter más fuerte. Sucederá lo contrario, un tipo de conducta así creará en el niño una gran cantidad de inseguridades, entre ellas la sensación de que no te importa.
⇒ Es importante que logres un equilibrio emocional de las reacciones de tu pequeño con el apego seguro, para que no se convierta en sobreprotección.
⇒ Debes fomentar la autonomía, permitiéndole al niño, por ejemplo, comer solo. Es más que probable que se manche mucho, pero en la medida en que lo dejes experimentar, aprenderá a hacerlo correctamente. Felicítalo con gran entusiasmo cuando notes que haga algo por sí mismo.
⇒ Es importante que compartas la mayor cantidad de tiempo posible con tu hijo y que resuelvas sus preguntas de forma directa, que le permitas experiencias con la naturaleza, acompañándolo siempre.
Por ejemplo, es muy bonito ver la reacción de los bebés con las mariposas, con las pompas de jabón, con las flores, todo es nuevo para él y así debes entenderlo.
⇒ De la misma forma, no castigues a tu hijo por tonterías. Si, por ejemplo, se le cae el vaso de zumo, explícale lo que pasó, muéstrale el desorden que eso provoca y explícale por qué y cómo debe tener cuidado para que no le vuelva a pasar. Si ves que después de lo que hablaste, coge el vaso y hace lo mismo, sí debes corregirlo ¿Notas la diferencia?
⇒ Cuando digas no a alguna actitud mantente firme, debes también ponerte de acuerdo con las personas que viven en casa para que todos asuman la misma actitud. Cuando un progenitor dice no y el otro dice sí, no están haciendo ningún bien al pequeño.
⇒ No cedas ante tu hijo por tratar de simpatizar con él. Es necesario poner límites. Así los niños desarrollarán un apego seguro y positivo.
⇒ Permite la expresión de las emociones del niño. Decirle “no llores” o “es una tontería” o simplemente ignorarlo, sería una mala actitud por tu parte. Trata de recordar un poco cuales eran tus problemas de niño, no minimices las situaciones y tampoco las exageres.
⇒ Es necesario como padres mantener un equilibrio. Si tu hijo se pelea con otro niño, trata de entender la situación antes de entrar en discusiones, trata siempre de enseñarle a los pequeños a ponerse un poco en la situación del otro niño y cómo pueden conciliar.