El gateo es un paso interesante que permitirá a tu niño comenzar a desplazarse y que no querrá abandonar, al menos durante un tiempo, mientras comienza a caminar. Tiene unas grandes ventajas que te contaremos a continuación:
Gatear ayuda a entrenar la visión
Gatear permite a los pequeños entrenar la visión dado que les da la autonomía de moverse y de poder explorar el mundo que les rodea, enfocando cortas y largas distancias y dirigiéndose hacia un objetivo exacto.
Además, los bebés suelen gatear y mover al mismo tiempo la cabeza para ver a su alrededor, lo que permite fortalecer su cuello y brazos. Cuando el niño esté cansado de gatear, lo que seguramente pasará en unos cuantos minutos, se sentará tranquilamente.
Gatear mejora la confianza del bebé
Poder explorar el mundo, le permite al bebé tener una excelente capacidad de confiar en sí mismo lo suficiente para comenzar a ponerse de pie agarrándose a algo, así que aquí es cuando debes quitar todos los manteles, floreros, frascos y todo lo que se pueda caer encima de tu bebé haciéndole daño, porque una vez tome confianza con el gateo, empezará a subirse y bajarse de la cama, de las sillas, buscará la escalera… ¡Deberás tener mil ojos!

Gatear aporta beneficios neuronales
Gatear ayuda a conectar los hemisferios cerebrales debido a que el movimiento de las manos coordinado con los pies, ayudará a que las neuronas desarrollen rutas de información cruciales para la maduración de las diferentes funciones cognitivas necesarias en el desarrollo del niño.
Es un buen impulso del desarrollo muscular
El esfuerzo de gatear sobre las cuatro extremidades es mayor al que requiere caminar, dándole un tono muscular adecuado a tu bebé para que pueda dar sus primeros pasos, fortaleciendo el funcionamiento de los tendones, articulaciones y dando estabilidad a la columna vertebral.
¿Qué pasa si tu hijo no gatea?
Hay muy pocos niños que dan un salto entre estar sentado y caminar. Si tu bebé tiene 9 o 10 meses y aún no ha gateado, puedes enseñarle. Primero, utiliza una alfombra suave o despeja un espacio amplio, como el garaje, limpia el suelo a conciencia y deja secar muy bien. Luego, mediante un juego, gatea delante del niño, él buscará imitarte, así que ayúdale a encontrar la posición correcta.
Si notas que la barriguita de tu bebé se descuelga mucho, como impidiéndole avanzar, es porque le falta tono muscular en su espalda, coge una bufanda, pásala bajo su abdomen y sube un poco hacia arriba ayudando a sujetar el abdomen, esto le ayudará a conocer como centrar la espalda, de esta forma comenzará a mover de una forma más fácil sus piernas y brazos.
En caso de que no lo haga, ayúdale a mover una pierna primero y luego el brazo contrario, hasta que se vaya adecuando al movimiento, ten paciencia, pues le tomará un tiempo, pero verás que pronto comenzará a gatear solo y luego pasará de gatear a caminar, así que, ¡prepárate para esta maravillosa etapa!