Los bebés despiertan la ternura de todo aquel que puede contemplarlo y darle afecto. No obstante, para quién queda a su cargo y debe cuidarlo sabe que ir a su ritmo puede ser muy exigente. No entender lo que quiere y los llantos intensos y prolongados pueden hacer que los cuidadores pierdan la razón incluso por pocos segundos.
Lamentablemente, esos segundos de ira pueden generar consecuencias negativas a largo plazo que llegan a ser irreparables. Por eso es necesario informarse más sobre el cuidado de los niños y este síndrome para evitarlo y conseguir un mundo lleno de familias más sanas y felices.
Consecuencias a corto y largo plazo
Prestar atención siempre a los bebés es lo que permite detectar con mayor facilidad y rapidez cualquier anomalía. En el caso del síndrome del bebé sacudido no es diferente, ya que al padecer de esto los pequeños suelen presentar algunos síntomas como:
◦ Palidez o piel de coloración azulada.
◦ Alimentación deficiente.
◦ Problemas a nivel respiratorio.
◦ Irritabilidad extrema.
◦ Vómitos.
◦ Convulsiones.
Pero debes tener en cuenta que no siempre los niños presentan síntomas o señales de haber sufrido de maltrato. En ocasiones pueden aparecer moretones o ciertos signos característicos del abuso infantil a simple vista. También suele haber otros problemas físicos que no se detectan con tanta facilidad como son huesos rotos, sangrado ocular y cerebral.
Además puede darse el caso de que sea un padecimiento leve que genere problemas en el futuro porque en ese momento no haya evidencias físicas. No obstante, hay que considerar que el sacudir un bebé representa un alto riesgo para él, ya que el cerebro se encuentra en estado frágil.
Algunas de las consecuencias que pueden presentarse son: daño cerebral, parálisis, retraso mental, dificultades en el aprendizaje o ceguera, entre otros.
¿Por qué sucede y cómo prevenirlo?
Cuando un niño no deja de llorar, se puede generar un fuerte estado de frustración o ira en el padre o cuidador, quién termina en ocasiones sacudiendo al niño con intensidad por la misma situación.
Los bebés poseen músculos frágiles en el cuello que no ofrecen el soporte suficiente a la cabeza. Por lo tanto, cuando son sacudidos intensamente causa que el cerebro se balancee dentro del cráneo, generando sangrado, hematomas e hinchazón.
Esta situación puede ocurrir en cualquier cuidador durante el llanto prolongado del bebé, pero hay personas más propensas a tener un ataque de ira en dicho momento como:
◦ Padres solteros o jóvenes.
◦ Familias conflictivas.
◦ Casos de abuso de sustancias.
◦ Estrés.
Si presentas una de estas situaciones o similares, o simplemente requieres de orientación y apoyo, no dudes en consultar un profesional. Tomar esta medida preventiva permite cuidar de tu bebé y su futuro, así como de la salud y bienestar familiar.