Lo que puede parecer divertido a primera vista, puede generar preocupación en más de un padre cuando se piensa en llevar al bebé a la piscina. No resulta una idea imposible siempre que se haga en el momento adecuado, siguiendo algunos consejos para que solo se creen bonitos recuerdos y se contribuya con el bienestar del niño.
Edad para visitar la piscina por primera vez
En general, los bebés son muy delicados y por eso una visita a la piscina puede ser poco apropiada antes de los 6 meses de edad. Uno de los motivos de preocupación es la piel de niño, que es muy sensible en sus primeros meses de vida.
En vista de que hay cloro en el agua de las piscinas, se puede ocasionar problemas dermatológicos como la irritación de la piel. También hay que considerar que la regulación térmica del bebé no está desarrollada como en los adultos, por eso incluso hay riesgos de que presente hipotermia a causa del agua.
Otro factor de riesgo es el sol, ya que la exposición ante este puede perjudicar su piel, lo cual ni siquiera puede reducirse con protector solar porque no tienen la edad suficiente para usarlo. Así que se recomienda a los padres y responsables esperar mínimo hasta los 6 meses de edad para que el bebé puede realmente disfrutar de la experiencia sin consecuencias desagradables.
Medidas para cuidar al bebé durante la actividad
Lo primero a considerar es la opinión del pediatra de tu hijo, porque si hay una persona que tiene conocimiento sobre su condición física es justamente este profesional. Ten en cuenta de antemano que cuando los niños están enfermos, no es recomendable ir a la piscina hasta que se encuentren sanos.
Si tu bebé tiene 6 meses de edad o más y lo piensas llevar a la piscina, procura que permanezca en el agua durante 10 – 15 minutos en cada ocasión. Por supuesto, siempre mantén vigilado al niño y bien sujeto para evitar accidentes.
Es mejor ir a la piscina en temporadas bajas para que no haya demasiada gente, ya que de lo contrario se podría poner nervioso. Además es mejor si recurres a un vaso infantil de chapoteo en vez de una piscina estándar de niños en sus primeras veces. Una vez que termine de estar en la piscina, procura secarlo bien y colocarle una toalla para regular la temperatura de su cuerpo.
Ventajas de llevar al bebé a la piscina
Llevar al bebé a una piscina no es solo un capricho o una salida divertida, también es una actividad que puede favorecer su desarrollo. Dentro de sus beneficios está el fortalecimiento de los vínculos emocionales con sus cuidadores.
Así mismo se trabaja las habilidades psicomotoras como conocimiento del espacio y coordinación al moverse en el agua, favoreciendo el desenvolvimiento del bebé a través de acciones tan simples como la flotación.
Por lo tanto, incluso apuntar a tu hijo a clases de natación en un momento oportuno será positivo para su buen crecimiento.
Foto de Derek Thomson