El estómago de tu bebé es muy delicado y es muy probable que haya presentado algún malestar como estreñimiento o cólicos. Aunque es normal que te preocupes por eso, debes saber que es parte del proceso de desarrollo, pero esto no quiere decir que no haya solución, porque hay maneras de reducir las molestias.
¿Cómo funciona el proceso digestivo?
Los bebés tienen que pasar un largo periodo de desarrollo y adaptación que le permite vivir adecuadamente en el mundo externo y no en el sitio habitual que ya conocía: el vientre materno. Esto sucede incluso con el sistema digestivo, que madura progresivamente.
En vista de que se va adaptando paulatinamente, es necesario que la introducción de nuevos alimentos y la leche se haga considerando esa maduración. Hacerlo así permite que se toleren mejor las comidas y haya una óptima absorción de nutrientes.
El estómago e intestino de tu pequeño posee tres capacidades esenciales: absorción, evacuación y protección ante microorganismos peligrosos. Este último funciona como una especie de barrera, sin embargo a causa de la propia inmadurez del sistema pueden generarse molestias como:
◦ Cólicos: especialmente en sus primeros 15 días de nacido.
◦ Reflujo: aparece normalmente en la segunda semana de vida y tiende a ser transitorio.
◦ Estreñimiento: evacua irregularmente o con heces duras.
Si bien estos síntomas son normales en los primeros meses de vida del bebé, es el deber de los padres realizar lo que esté a su alcance para generar alivio ante las molestias y favorecer su salud digestiva.
Alimentos y actividad física suficiente
La alimentación es esencial en el bienestar del sistema digestivo del bebé ya que influye notoriamente en su evolución. Se recomienda enriquecerla con fibra a través de la ingesta de verduras crudas y cocidas, cereales integrales y algunas frutas. Así mismo, usar aceite de oliva también facilita el proceso de evacuación del pequeño.
Otra opción que suele causar ese efecto un poco más acentuado son las ciruelas negras, que puedes agregar a los purés y la leche, se considera un laxante natural. Sin embargo, es recomendable siempre consultar al pediatra sobre si es apropiado hacerlo en el caso de tu hijo cuando se trata de ese tipo de alimentos.
Además, no olvides que la leche materna es importante para muchas cosas y la salud digestiva de tu bebé no es la excepción, debido a que ofrece prebióticos y probióticos que favorecen la flora intestinal. El consumo de ambos elementos contribuyen a que el niño tenga un sistema gastrointestinal saludable y reciba nutrientes, además de evitar molestias a nivel intestinal y estomacal.
Por otro lado, la actividad física también es importante, para ello juega con tu bebé de tal manera que lo incentives a moverse hacia los lados. Puedes darle masajes en la barriga con suavidad para fomentar la evacuación: presiona por unos minutos con ligereza la parte izquierda inferior al ombligo. También, cuando esté acostado boca arriba es un buen momento para ayudarle a mover las piernas imitando el pedaleo.
Foto de Providence Doucet