Cómo conseguir que tus hijos se duerman solos en su habitación

Miedo, angustia, frío, pesadillas… Cualquier razón está sumamente justificada para que tu niño duerma en tu cama; sin embargo, llega el momento que deberá ocupar su habitación, pero ¿Cómo hacerlo?

Existen varios métodos para incentivar a tu pequeño a que duerma en su habitación, desde técnicas súper controversiales como el llamado Estivill, que consiste en permitir que el niño llore durante un lapso de 1 a 5 minutos.
Funciona, pero conlleva efectos psicológicos que se pueden manifestar en el trayecto de vida de tu hijo, como una baja autoestima, porque se basa en el sufrimiento de ti y de tu pequeño, repercutiendo en su comportamiento, asumiendo que necesita el dolor para obtener algo que se desea.
Es importante comenzar a motivar a que ocupe su habitación. Recuerda que es un hábito que lo tiene arraigado y debes actuar con prudencia, paciencia y sin regañar.

Motiva a tu pequeño con las siguientes acciones:

Realizar en su cama todo lo que no tiene permitido: dormir con su juguete favorito, apagar la luz más tarde.

Leer un cuento antes de dormir incentiva y relaja. Recuéstate con él y destina ese tiempo para la lectura, porque lograrás estimular el desarrollo del cerebro fortaleciendo el vínculo familiar. Evita los dispositivos electrónicos debido a que tanto en niños como en adultos altera el sueño.

Usar la tabla de incentivos. Si tu hijo tiene más de 6 años la puedes utilizar sin caer en el exceso y juntos decir cuál será el premio por dormir solo en su habitación.

Dato importante: A la edad de 2 años pueden sentir miedo a dormir solos por el nacimiento de un hermano o la frecuencia de pesadillas generadas por su elevada imaginación evitando que duerma solo en su habitación.

Encender una luz tenue o indirecta con la puerta entreabierta y la persiana medio subida.

Establecer y mantener una rutina.

Abrazar a tu pequeño si se despierta intranquilo, acompañarlo hasta que se duerma.

Errores más comunes que se cometen al dormir al niño

Enfadarse porque no se quiere dormir en su habitación.

Hacer excepciones, si tuvo un mal día no es excusa para dormir en tu habitación. Continúa respetando la rutina.

Darle argumentos como: “Eres un niño grande y no debes tener miedo”. Es importante que desde pequeño tu hijo reconozca sus emociones. El miedo es una sensación que aparece en diversas ocasiones en nuestras vidas; lo conveniente es identificarlo, no evadirlo; de esta forma podremos lograr avanzar y no paralizarnos.

Explícale las buenas razones de estar solo en su habitación, abrázalo fuertemente, exprésale con palabras todo tu amor, serán momentos que recordará por siempre ayudándolo a sentirse más seguro y tranquilo.

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