A nivel mundial no suele haber muchos casos de albinismo, pero eso no quita la probabilidad de que ocurran. Lamentablemente, a pesar de que es un tema que merece atención, no recibe lo suficiente debido al poco porcentaje de casos que hay en comparación a otras enfermedades.
Sin embargo, no te preocupes porque tu niño podrá tener un mejor estilo de vida una vez que te informes al respecto y recibas orientación de un especialista.
¿Qué es el albinismo y sus características?
Es definido como un trastorno o condición genética que ocasiona una deficiencia en la producción de melanina, lo que a su vez genera la falta de pigmentación en piel, pelo y ojos.
Pero, ¿qué es la melanina? Se trata de una sustancia que se encuentra naturalmente en el cuerpo, específicamente en la piel, pelo y ojos, responsables de la pigmentación en estas zonas. Cuando hay fallos en las células “melanocitos” que produce dicha sustancia, se presenta una poca o nula generación de pigmentación.
Un niño albino puede tener padres que no tienen esas características físicas pero sí aportan el gen del albinismo. Es decir, que si la madre y el padre poseen dicho gen aunque no tengan la condición genética, hay un 25% de probabilidad de que tengan un hijo albino. Una forma de poder detectar si el bebé lo padecerá o no es a través de la amniocentesis, una prueba prenatal.
¿Qué implica que mi niño sea albino?
Lo primero a destacar es la piel del bebé, la cual es altamente sensible a causa de la falta de melanina. Por lo que el contacto con los rayos solares son muy peligrosos y pueden atentar contra su salud dermatológica; de hecho, los niños albinos son más propensos a desarrollar cáncer de piel al no tener los cuidados necesarios.
Otra situación que necesitará de especial atención es la salud ocular, porque el albinismo genera problemas de visión. En algunos casos de gravedad puede incluso presentar ceguera, debido a que no hay un buen desarrollo de la retina y se presentan inconvenientes con la conexión del nervio óptico.
Aunque estos son los síntomas que suele tener un niño albino, ten en cuenta que pueden presentarse otras situaciones en algunos casos. Por ejemplo, algunos infantes llegan a presentar infecciones crónicas, hemorragia nasal y/o hematomas.
Cuidados y tratamiento
Como se ha indicado, hay dos problemas con los cuales debe lidiar principalmente una persona con albinismo. Por lo tanto, al tener un niño con esta condición debes cumplir con sus revisiones periódicas de la vista y piel.
Por un lado, asistir al médico especialista con regularidad para la revisión de la piel es esencial para poder detectar a tiempo cualquier posible lesión que sea propensa a generar cáncer, mientras que con el cuidado de la vista es necesario ser responsable con las citas médicas para conocer la evolución de la misma. Así mismo, es probable que en algún momento tu niño requiera de gafas especiales e incluso de algún procedimiento quirúrgico que ayude a aliviar los síntomas.
Seguir las indicaciones médicas permitirá que tu niño pueda tener una mayor calidad de vida a pesar de los síntomas.
Foto: criarconsentidocomun.com