Es un trastorno de ansiedad y no hay que confundirlo con el mutismo infantil, donde los niños nunca hablan. En el caso del mutismo selectivo, el niño tiene la capacidad tanto de entender como de hablar, pero es incapaz de hacerlo en escenarios sociales específicos, como la escuela.
No todos los niños lo manifiestan de la misma manera, algunos pueden estar completamente mudos, aislándose y reprimiendo todas sus emociones, mientras que otros pueden ser capaces de hablar con unos pocos niños.
El mutismo selectivo se da más frecuentemente en niñas que en niños entre los 2 y los 5 años, aunque los síntomas se suelen identificar cuando empiezan la etapa de primaria, por lo que es difícil diagnosticar un caso de mutismo selectivo antes de los 5-6 años.
Su causa aún se desconoce, aunque los expertos apuntan a que esta condición es hereditaria y posiblemente genética, ya que, en la mayoría de los casos diagnosticados, uno de los padres de un niño con mutismo selectivo dice haber tenido problemas de ansiedad cuando era joven.
Síntomas
Los síntomas incluyen:
- Capacidad para hablar en el hogar con la familia
- Miedo o ansiedad en un entorno con personas que no conocen bien
- Incapacidad para hablar en ciertas situaciones sociales
- Timidez
El síntoma principal del mutismo selectivo es la falta del habla en situaciones sociales específicas, donde la mayoría de los niños que presenta este trastorno tienen una predisposición genética a la ansiedad.
Hay que recalcar que estos síntomas se deben observar durante al menos 1 mes para considerarse mutismo selectivo, ya que el primer mes en la escuela es normal este comportamiento debido al periodo de adaptación.
A partir del mes es cuando el mutismo selectivo empieza a manifestarse a través de distintos síntomas como la falta de expresión en el semblante, quedarse paralizado, falta de reacciones, mantener una postura rígida, escasa sonrisa…
Al no expresarse verbalmente, el niño desarrolla otras formas distintas para comunicarse, como los cuchicheos, los gestos con la cabeza, empujando o apuntando para pedir algo. Cuando son más mayores, utilizan como comunicación la escritura.

Diagnóstico
Esta inhibición del habla raramente remite de forma espontánea y puede prolongarse durante mucho tiempo si no se interviene. Es de vital importancia en estos casos el papel de un logopeda especializado en logopedia educativa.
También es sumamente importante la participación de la familia y de la escuela del niño, ya que involucra cambios en el comportamiento.
En los casos más graves de mutismo selectivo, se incluyen medicamentos para la ansiedad
¿Cómo diferenciar el mutismo selectivo de la timidez?
A los niños tímidos (o extremadamente tímidos), les resulta también muy difícil hablar y comunicarse con personas que no conocen o si están en un entorno nuevo, pero al contrario que les sucede a los niños con mutismo selectivo, sí son capaces de responder cuando se les formula una pregunta o empiezan a hablar una vez se sienten más seguros.
Además, a diferencia de la timidez, en el mutismo selectivo se presenta una elevada ansiedad y el quedarse callado en situaciones específicas podría considerarse como un intento disfuncional de regulación emocional.
Un niño con mutismo selectivo no permanece callado con el fin de aislarse o molestar a los demás, sino que no se siente capaz de interactuar en un tipo de situación específica o, el hacerlo, le genera un malestar elevado, que le lleva a evitar la interacción social.