Buena alimentación, ejercicio diario y cuidado personal es una forma de sentirnos bien; pero ¿Cómo incorporar y mejorar nuestros hábitos cuando llevamos años degustando unas ricas patatas los sábados por la tarde o unos ricos bizcochos como un delicioso tentempié entre nuestra jornada laboral?
La casa es donde se comienzan a forjar los comportamientos de nuestros pequeños, así que no te detengas y practica las siguientes actividades fáciles y sencillas para aumentar el bienestar familiar.
1.- Planea tu alimentación
Quizás al leer el título pensaste “claro, una dieta rica en verduras y frutas”; pero vamos a profundizar más allá de los alimentos. La comida tiene un itinerario y no solo de horarios sino también de ingredientes.
Destina un tiempo cada semana para planear tu comida cada día. Investiga y organiza la alimentación familiar. Recuerda que las comidas saludables comienzan por el tamaño correcto de la proporción y la combinación de los alimentos.
2.- Respeta el apetito de tu pequeño
Quizás tu hijo no tenga apetito, no lo obligues, ni lo fuerces y jamás apliques el soborno. El hambre es una sensación biológica y en ocasiones por alguna razón no la manifieste a la hora de la comida.
Es importante hablar y descubrir cómo se siente porque en ocasiones la falta de apetito también se asocia con la ansiedad y la frustración minimizando las señales de saciedad.
Motiva su apetito sirviendo proporciones pequeñas, con esto evitarás abrumarlo e incurrir en una situación incómoda para todos.
3.- Respeta la rutina y minimiza distracciones
La calidad también es compartir; lo cual significa eliminar los distractores como los dispositivos móviles al momento de comer.
4.- Pídele a tu pequeño su ayuda
Elegid juntos las verduras y frutas. Anímalo a lavar y mezclar los alimentos y explícale por qué es importante consumirlos.
5.- Evita utilizar el postre como recompensa
Cuando utilizas el postre como una recompensa, el mensaje que envías a tu pequeño es que el dulce es el mejor alimento, generando que aumente el deseo por el azúcar.
Puedes sugerir algún día a la semana como “la tarde de postres” e incluir diariamente la opción de comer alguna fruta para sustituir el postre.
7.- Realiza ejercicios de respiración
Puedes hacer una pausa breve antes de dormir y después de la ducha para que inicien una práctica constante de ejercicios de respiración que lo conducirán a relajarse.
Consigue 3 flores y pídele que respire su aroma profundamente, después deberá expulsar el aire por la boca y poco a poco con el tiempo, lo podrá realizar de forma pausada y no de golpe.
Otro ejercicio es simular el sonido de una abeja. Tu pequeño deberá inhalar profundamente y cuando suelte el aire lo tiene que realizar imitando el sonido de una abeja.
Puedes empezar haciéndolo dos veces cada noche y aumentar la frecuencia paulatinamente.