Los meses de verano significan días más largos, tiempo más cálido y actividades divertidas al aire libre. Sin embargo, las temperaturas más cálidas también pueden significar un aumento de las enfermedades en bebés y niños pequeños. Ya sea por el calor, por los insectos o por pasar demasiado tiempo al aire libre, algunas enfermedades son frecuentes durante el verano. Es esencial conocerlas para poder tomar las precauciones necesarias para mantener al bebé seguro y sano.
Enfermedades relacionadas con el calor
Cuando hace calor, aumenta el riesgo de enfermedades relacionadas con el calor, como el agotamiento por calor (estadio previo al golpe de calor), la insolación y la deshidratación. Los bebés son más propensos a padecer estas enfermedades porque no pueden regular su temperatura corporal del mismo modo que los niños mayores y los adultos. En casos graves, el agotamiento por calor y la insolación pueden ser mortales. Para que tu bebé esté seguro con el calor, asegúrate de vestirlo con ropa ligera y fresca y de mantenerlo a la sombra o en ambientes con aire acondicionado en la medida de lo posible. Asegúrate siempre de que tu bebé está bien hidratado, pero ten cuidado de evitar la sobrehidratación.
Mordeduras y picaduras de insectos
Las mordeduras y picaduras de insectos son un problema frecuente para los bebés y los niños pequeños en verano. Mosquitos, moscas, abejas, avispas y garrapatas son sólo algunas de las plagas que pueden causar una reacción. Las mordeduras y picaduras no sólo pueden ser dolorosas e incómodas para los bebés, sino que también pueden suponer un riesgo de infección. Para prevenir las mordeduras y picaduras de insectos, mantén la piel de tu bebé cubierta con ropa ligera de manga larga y aplica un repelente de insectos sobre la piel expuesta. Si tu bebé sufre una picadura, aplícale una pequeña cantidad de crema de hidrocortisona en la zona afectada para reducir el picor, la hinchazón y el enrojecimiento.
Quemaduras solares
Una de las afecciones más comunes del verano son las quemaduras solares, y la delicada piel de los bebés es especialmente propensa a sufrirlas. Los expertos recomiendan mantener a los bebés alejados de la luz solar directa en la medida de lo posible, y siempre bien cubiertos con ropa ligera de manga larga y un sombrero de ala ancha. Si la exposición al sol es inevitable, asegúrate de aplicar un protector solar seguro para bebés con un FPS de 50 o superior. Es importante volver a aplicar el protector solar cada dos horas y después de nadar o sudar. Si tu bebé se quema con el sol, aplícale gel de aloe vera en las zonas afectadas y evita que siga exponiéndose al sol.
Resfriados y enfermedades respiratorias
Aunque los resfriados y las enfermedades respiratorias suelen considerarse males invernales, también pueden aparecer en verano. Pasar tiempo en ambientes con aire acondicionado puede propagar virus y bacterias, provocando resfriados y otras enfermedades respiratorias. Para minimizar el riesgo de enfermedad, asegúrate de desinfectar adecuadamente los juguetes, los tiradores de las puertas y otras superficies que se tocan mucho con una toallita desinfectante. Asegúrate también de lavar con frecuencia las manos de tu bebé y de mantenerlo alejado de personas resfriadas o con tos.
Virus estomacales
El verano es una época en la que la mayoría de la gente sale al aire libre para hacer picnics, barbacoas y otros eventos. Por desgracia, este tipo de reuniones también pueden provocar un aumento de las enfermedades estomacales debidas a bacterias transmitidas por los alimentos. Para evitar que tu bebé enferme, asegúrate de refrigerar siempre los alimentos perecederos lo antes posible y evita consumir alimentos que hayan estado demasiado tiempo al sol. Utiliza siempre utensilios distintos para cada plato, a fin de evitar la contaminación cruzada, y lávate las manos y las de tu bebé antes de comer.
Aunque el verano es una época divertida y despreocupada para la mayoría de la gente, también puede significar un aumento de ciertas enfermedades para los bebés y los niños pequeños. Tomando las precauciones necesarias, mantendrás a tu bebé seguro y sano durante los meses de verano.