Cuando los niños son pequeños no tienen noción del tiempo, apenas están conociendo su entorno y comprendiendo cómo funciona. Por eso, en las primeras etapas de su crecimiento necesitan de hábitos y rutinas para poder entender el ritmo de ese entorno.
En los primeros meses de vida los niños no distinguen entre el día y la noche y tampoco son conscientes de que el día está formado por 24 horas, para ellos ambos momentos son iguales. Esto puede parecer descabellado, pero si intentamos ponernos en el lugar de un niño podremos ver que se trata de algo complejo. Él llega al mundo sin ninguna información de su entorno y poco a poco va encajando piezas para lograr entenderlo.
Ante ese contexto, los hábitos y rutinas funcionan como una brújula, ya que los orientan en cuanto a la concienciación de la noción del tiempo. Poco a poco los hábitos van permitiendo que los niños entiendan que existe el día y la noche y puedan hacer asociaciones con ello, como por ejemplo, cuando es de día hay que levantarse y por la noche es momento de dormir.
Pero, ¿Cómo hacer para crear hábitos o establecer una rutina en los primeros años de desarrollo? Descúbrelo a continuación.
Consejos para crear hábitos y rutinas en los niños
En la alimentación
Desde el primer momento en el que comienzan a aprender a comer solos, hay que integrarlos a la dinámica familiar de las tres comidas principales y establecer un horario, de esta manera los niños van a empezar a adquirir una rutina y también podrán hacer asociaciones, como por ejemplo que por la mañana es el momento de desayunar.
Cuando se trata de hábitos y rutinas es importante respetar los horarios, de lo contrario estos no serán asimilados por el niño ya que carecen de constancia. Ahora bien, al mismo tiempo que se establece una rutina en la alimentación, se pueden enseñar hábitos alimenticios, así como incentivar la interacción social.
En la higiene
Cuando se comiencen a enseñar los hábitos de higiene como lavarse las manos con frecuencia, cepillarse los dientes o bañarse, entre otros, es fundamental establecer horarios y momentos. Por ejemplo, lavarse las manos antes de comer, cepillarse los dientes después de cada comida y bañarse antes de dormir. La fusión de los hábitos con las respectivas rutinas es lo que les permitirá a los niños asimilarlos y luego hacerlos sin tener que recordárselos.
Además de enseñarle a los niños los hábitos de higiene, una excelente manera de ayudarlos en el proceso es hacerlos con ellos y explicarles el porqué es importante tenerlos.
En el descanso
Si bien el sueño en los niños tiene un papel importante en su desarrollo, es fundamental acompañarlo de una rutina y unos hábitos para que así pueda ser saludable. Asimismo, esto les permitirá establecer su reloj biológico y realizar sus actividades.
A medida que los niños van creciendo, a su día se van incorporando nuevos hábitos y rutinas, puesto que comienzan a realizar más actividades. En esa evolución hay que asegurarse de que se respeten los horarios, ya que además de adquirir un hábito también están desarrollando un sentido de responsabilidad y disciplina.
Ten en cuenta estos consejos cuando empieces a crear hábitos en tus hijos y recuerda que la constancia y paciencia es el mejor aliado cuando se trata de estos.